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¿Cuál es la competencia de la empresa familiar?

¿Cuál es la competencia de la empresa familiar?
Roger Llorens

Años atrás, cada vez más, las ciudades y pueblos estaban repletos de pequeños negocios e iniciativas que daban respuesta a las necesidades y pequeños placeres que las personas del barrio tenían.

“Por aquel entonces, la competencia se reducía al barrio, incluso a la misma calle. Aquel negocio de la competencia de la calle de al lado con el que no podían ni verse”.

Pero los tiempos han cambiado y ahora la empresa familiar es una especie en peligro de extinción, que roza más el romanticismo que la eficiencia económica en muchos casos.

¿Cuál es la competencia actual de la empresa familiar?

Los negocios familiares, cada vez más reducidos en número y localizaciones, deben hacer frente a una feroz competencia en precios que ha acabado redefiniendo las bases del proyecto inicial. Lo que entonces fue calidad a un precio ajustado se ha convertido en poca calidad a muy bajo precio.

Como en muchos ámbitos de la vida, el término medio está desapareciendo, y existe un mercado que devora precios a la baja al que acude la gran mayoría de personas. Y por otra parte, tenemos un mercado de alta gama al que aspiran otros pocos ya sea habitualmente o de forma puntual. Seguramente lleguemos a la distribución de Pareto del 80-20, en que el 80% de las personas compren y busquen bajo precio, mientras que el 20% lo haga en sitios de mayor calidad.

En todo este círculo, la empresa familiar ha visto como ya no van a comprarle verduras, ya que acuden al negocio de chinos que además tiene la etiqueta de ecológico y kilómetro 0. O la empresa familiar ya no vende ropa porque el cliente se ha desplazado a centros comerciales donde comprar ropa, comida, juguetes, películas y el pan. La comodidad gana enteros en detrimento del perfil de la empresa familiar, que siempre se había caracterizado por la proximidad, atención y calidad. No importaba pagar un poco más a lo que se pudiera pagar hoy en día, el trato y la relación que se mantenía con los propietarios bien lo justificaban.

Así pues, la competencia actual para este tipo de negocios se encuentra desgraciadamente frente a su tienda como supermercado 24h low cost, o bien en los centros comerciales a los que acude el cliente potencial por falta de tiempo para desplazarse de tienda en tienda y segmentar sus compras habituales.

Tal vez sea el momento de que la empresa familiar opte por la calidad de forma definitiva, que reoriente su nicho de mercado y apueste por la mano de obra del conocimiento y el tecnicismo, de la personalización y del detalle.

Otra posible vía podría ser abrir sus fronteras y empezar a vender aquello que para otros mercados pueda ser exótico o difícil de encontrar. Exceptuando productos perecederos, el mercado español es muy rico en variedad y cultura, por lo que seguramente haya un mercado potencial que aprecie esos productos y que esté dispuesto a importarlo, ya sea para el consumo final o para su distribución minorista.

Aquí os dejo también un estudio gratuito con algunas claves para la internacionalización de la empresa familiar.

Existen alternativas, pero lo cierto es que la empresa familiar tal y como la entendimos en su momento, es un modelo condenado a la desaparición. Y por mucho que nos pese, todos somos en parte culpables.

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