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Depresivos vs. Buenorolleros, la batalla entre ilustradores

Depresivos vs. Buenorolleros, la batalla entre ilustradores
Jorge Camí

Son buenos momentos para la ilustración, de eso no cabe duda. Hace algún tiempo, a un ilustrador no le quedaba otra que llamar a las puertas de las editoriales infantiles, con mucho tesón, si quería conseguir malvivir dibujando. Alguna campaña publicitaria, algún encargo esporádico (bodas, bautizos, comuniones: efemérides varias) y poco más. Viñetas en periódicos, con algo de suerte. En resumen: público reducido y prácticamente marginal. Ahora, no. Ahora ya no es tan raro encontrar sellos (Lunwerg, Impedimenta, por ejemplo) que se lancen a publicar ilustración pura y dura, sin texto, ni encontrar prints con sus dibujos en pequeños comercios o grandes superficies. Las redes sociales, tan ajenas al mundo del papel -paradojas de la vida-, se han convertido en una instrumento vital a la hora de difundir la obra de muchos artistas. Parece que, por fin, el que vale, triunfa.

Pero, ajá, he aquí el problema. Son muchos los que engrosan la lista de artistas, muchos y muy diferentes. El “boom de la ilustración”, lo llamaron, y con toda la razón, porque la familia continuó creciendo, la casa se quedó corta, y pasó lo que pasó, que aquí cada uno es de su padre y de su madre. Si en la vida, a grandes rasgos, existen dos clases de personas, en el mundo de la ilustración, todavía más. No hace falta ser muy observador -a los lienzos me remito- para advertir que existen dos bandos (bandos, si, como en la contienda) completamente irreconciliables: LOS BUENROLLEROS Y LOS DEPRESIVOS. Existen matices, pero así, a grandes rasgos, es lo que hay.

Me da la impresión de que todo empezó hace un par de años, con el fenómeno Mr. Wonderful, estudio inhumanamente feliz donde los haya. Al principio parecían inofensivos, pero se extendieron. Si alguna conclusión sacamos de ello, es que el pueblo estaba ávido de mensajes optimistas. Pobres ilusos. Lo que ocurre con esta empresa es lo mismo que cuando uno sintoniza esos programas de españoles por el mundo. Empieza entusiasmado (oh, viajar sin moverse del sillón; oh, el mestizaje; oh, mensajes de felicidad), pero cuando termina, sin saber por qué, se siente miserable. Las comparaciones son odiosas, y más si son “yo mismo” vs “un señor que regenta un chiringuito en Florianópolis, donde encontró el amor verdadero”. El efecto de Mr. Wonderful es el mismo, pero con tazas. La capacidad de distorsión de la realidad de este estudio, como todos sabéis, no conoce límites. Así se las gastan los optimistas, pero qué haríamos sin ellos.

mr wonderful

Los abanderados de la amargura no tardaron en actuar. Faltaría más. Salieron en manada, a defender también el diccionario. Escuchaban términos como “molón”, “cantidad” y “fenomenal” y se multiplicaban. No sólo supieron mantenerse, sino que ahora son más e infinitamente más fuertes. Para cada sonrisa, ellos tienen chorros de lágrimas, porque los dibujos de los depresivos no lloran normal, lloran todo de una sola vez, en plan camión cisterna. Lo bueno es que, además de hacer unas piezas preciosas, los depresivos suelen escribir de maravilla. Lo malo, que hay que estar en muy buenas condiciones psicológicas y sentimentales para no contagiarse.

La batalla está en su mejor momento. No sabemos quién ganará. De lo que estamos seguros es de que no seríamos nada si uno de ellos desapareciera. El amor es cuestión de polos opuestos. El arte, a veces, también. Larga vida a ambos movimientos!

Para ilustrar, y nunca mejor dicho, ambos extremos, y para ayudaros a tomar parte en la contienda –hay que mojarse-, os dejo unos ejemplos de cada vertiente. Yo confieso que siento debilidad por los amargados. Son muy bonicos, tan lánguidos y tan sufridos.

Algunos ilustradores buenrolleros

MR. WONDERFUL. BUENROLLERO EXTREMO. Si abres la web te da una subida de azúcar que ríete de las crisis de los diabéticos, pero hay que reconocerles el mérito. Frases cortas, ilustraciones sencillas y simpáticas, mucho trabajo y una actividad frenética en redes sociales les catapultaron al éxito. Son las delicias de las madres jóvenes y de los amantes del DIY. Muy cuqui, muy pinterest.
http://www.mrwonderfulshop.es/es/

BROSMIND. BUENROLLERO CHUCHERO
Los hermanos Mingarro derrochan imaginación, colores pastel, personajes fantásticos que recuerdan un poco a los personajes de Wilcock. Fantasía pura y dura, y con estilazo. Un buen ejemplo de cómo derrochar alegría sin derrochar almíbar. No son trabajos vectoriales: bocetan con lápiz, desarrollan con rotuladores y pinceles, y colorean con el ordenador.
http://www.brosmind.com

brosmind

BAKEA. BUENROLLERO MONSTRUOSO
Continuamos con la línea fantástica con Juan Carlos Paz, Bakea. Es director de arte, y experto en ilustrar monstruos que luego ha trasladado a la escultura con un éxito merecidísimo. Monstruos que hacen la comunión vestidos de marineritos; tomtem-monstruos; monstruos con o sin cuernos; granjeros, limpiacielos, mascotas, transformers… De todo, oigan.

https://www.behance.net/bakea

bakea

Otros buenrolleros que jamás deberías perderte

MARÍA DIAMANTES (Clara Mercader)
http://www.mariadiamantes.com
ROGER OLMOS
http://rogerolmos.blogspot.com.es/
CAROLINE SELMES
http://www.carolineselmes.com/
AMAIA ARRAZOLA
http://amaiaarrazola.com/

Algunos ilustradores depresivos

PAULA BONET. DEPRESIVA ROMANTICOIDE
Paula no es del todo depresiva, pero apunta maneras. La dejamos en el limbo, aunque sus personajes lloren mucho y tengan océanos o icebergs en el pecho, porque luego con el colorete una lo disimula todo. Nostalgia, belleza, romanticismo hasta la médula. Es la niña bonita del panorama nacional y la reina de la acuarela (junto a Conrad Roset) y la gente sigue hablando de su libro “Qué hacer cuando en la pantalla aparece THE END”. Por algo será…
http://www.paulabonet.com

paulabonet

AITOR SARAIBA. DEPRESIVO NIVEL PROFESIONAL
Aitor Saraiba a veces intenta disimularlo, pero es un depresivo con todas las de la ley. Se ha definido como “heavy, marica y poeta” y todo eso lo plasma en sus dibujos, en los que se deja –se nota– trozos de su vida. Desamor, animales muertos, flamencas barbudas, qué más se le puede pedir a la vida? Reflexiones cortas. Pues también. Mucho lápiz y rotulador, y muy poco color. Que se note en qué equipo juega, claro que si.
http://www.aitorsaraiba.com

aitor saraiba

ALBERTO SOLOVIEV. DEPRESIVO NIVEL PROFESIONAL.
Alberto empezó colgando algún dibujo, de cuando en cuando, en instagram. Claro, lo petó. Además de retratar a chicas monísimas que están al borde del suicidio, escribe de dulce, y la combinación imagen-texto es un reclamo que sus seguidores esperan como agua de mayo. Acaba de despegar, como quien dice, y su ascensión es imparable. Dolor, por supuesto, pero con un efecto reconfortante: gracias a él, tu vida parecerá el sueño americano.
http://www.albertsoloviev.com/

albertosoloviev

Otros depresivos (o en el limbo) que jamás deberías perderte

LAURA AGUSTI
http://www.lauraagusti.bigcartel.com
CONRAD ROSET
http://www.conradroset.com/?lang=es
LITTLEISDRAWING
http://www.littleisdrawing.com

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